La ciudad del Cuzco, fundada en el día 23 de Marzo de1534, fue la capital
del virreinato de el Perú. Fue un centro importante tanto en administración,
como en religión y cultura. La presencia española, indígena
y mas tarde mestiza le dio una característica única a la experiencia
de colonización al Cuzco.
En el Cuzco, los conquistadores Españoles encontraron a una significante
población de gente indígena a quienes quisieron controlar y salvar.
Para realizar sus conquistas usaron la violencia y la religión Católica.
Destruyeron lo que pudieron de la cultura Incaica y superficialmente impusieron
una nueva cultura y religión sobre la población de el Cuzco. El
arte sirvió como un vehículo importante para la conquista espiritual
de los habitantes de los Andes. La pintura tuvo una función didáctica
que ayudó a convertir y educar a la gente indígena sobre la Sagrada
Fe. El arte en el Cuzco también tuvo un papel político. Apoyó
a la unificación de la gente requiriendo que ellos obedezcan y acepten
las nuevas leyes e ideales religiosos que trajeron los Españoles. El
arte fue usado como una pauta para imponer hegemonía sobre la población
del Perú. Una mirada analítica demuestra que los Españoles
no triunfaron en sus esfuerzos.
La escuela de el Cuzco refiere a un movimiento artístico entre los siglos
16 a 18, en la ciudad de el Cuzco (y las áreas alrededor) en donde los
artistas tuvieron varios origenes étnicos. El movimiento está
considerado como la escuela de pintura más distinguida de las Américas
en la colonia. La escuela tuvo sus orígenes en un mandado del virrey
de Toledo, en 1570, en que el comisionó una serie de pinturas para representar
la conquista del Perú. Maestros Españoles, como Loyola, viajaron
al Cuzco para enseñar a la gente indígena el arte de la pintura.
El propósito de las pinturas era didáctico y los temas eran religiosos.
Específicamente, se encontró la presencia de Jesús, La
Virgen, arcángeles y varios santos en las pinturas. Las pinturas se caracterizaban
por sus colores brillantes, imagines deformes y sin fondo. Benefactores promovieron
las artes y contribuyeron monetariamente para reconstruir la ciudad después
del temblor del año 1650. El Obispo Don Manuel Mollinedo y Angulo y su
sobrino Don Andrés Mollinedo Angulo y Ortíz de Lengua trabajaron
para proteger y preservar las artes en el Cuzco. En los talleres maestros Españoles
trabajaron con cientos de aprendices a quienes enseñaron el trabajo de
pintura y escultura.
Las pinturas del Cuzco contienen influencias fuertes de Europa y características
indígenas. Los maestros Españoles trajeron elementos flamencos,
elementos del renacimiento y del movimiento gótico a las Américas.
Más tarde, el manierismo entró al Cuzco en los trabajos de Bernardo
Bitti, Mateo Pérez de Alesio y Angelino Medoro. Las pinturas religiosas
casi siempre siguieron los cánones de la escuela de Sevilla de Juan de
las Ruelas y Francisco Herrera. Los pintores indígenas también
dejaron ver sus puntos de vista con sus interpretaciones originales de los sujetos
que pintaban. Diego Quispe Tito, un pintor indígena, es reconocido como
el que estableció el estilo cuzqueño. Sus pinturas a menudo tenían
el tema de sus raíces Incaicas y representaba la vegtacion del paisaje
Andino.
La combinación de las dos culturas en el arte produjo una especie de
arte nuevo que puede llamarse "mestizo." Dos aspectos comunes pueden
ser observadas en estas pinturas. Primero el tema de las miserias y la expresión
de tristeza común en las imágenes del Catolicismo Español,
fueron asimilados por los indígenas, quienes relacionaron esos temas
con su paganismo. Otro tema común en las pinturas del Cuzco fueron escenas
de la Biblia llena con imágenes de Jesús, los santos, los arcángeles
y los ángeles. Estos personajes también tenían características
indígenas en su vestidura y en su ambiente Andino. Los pintores cuzqueños
usaron las características híbridas de sus pinturas para expresarse
de una manera nueva y original. Usaron las pinturas para construir un puente
entre su pasado Inca y su presente de Catolicismo Español. Las siguientes
imágenes ilustran este fenómeno.
La ñusta
Está pintura representa a una mujer noble Inca llamada una ñusta.
La mujer quien es el sujeto carga un llicilla con flores sobre un acsu. Detrás
de ella se ve su sirvienta. Es interesante que la pintura no fuera hecha por
los Incas, sino en el siglo 18 por un artista anónimo. Retratos de este
tipo no existen del periodo pre-Colombino pero fueron comunes durante la colonia.
Es posible que una familia indigena pudo usar una pintura como está para
demonstrar una conexión con el linaje Inca. Está prueba puede
haver sido un mecanísmo para aumnetar el honor y poder de la familia
ÑUSTA - Pintor anónimo (Siglo XVIII temprano)
La virgen niña
Está pintura representa a una virgen niña. Aunque el rastro de
la niña tiene características Europeas, está vestida en
ropa de una princesa Inca. La imagen refuerza la idea que la Virgen Maria era
una reina, pero en un contexto más relacionado a la vida indígena.
El hilo y la actividad de tejer estuvieron en Europa como en el mundo Incaico
relacionado con la femininidad. Por ejemplo, un historiador explica que cuando
nacía una niña era la costumbre darle regalos de miniaturas para
tejer. Guaman Poma de Ayala discute la tradición Inca de escojer a algunas
niñas para ser accla, mujeres destinadas para mantener su estado virgen
para toda su vida. (p84) Las más conocidas eran las vírgenes sagradas
dedicadas al sol. Uno se sus oficios era tejer la ropa de los nobles Incas.
Está pintura entonces puede haber sido pintada por los indígenas
porque relaciona a la niña virgen con un estado sagrado y de poder que
ellos comprendían dentro de su misma cultura.
Virgen Niña |
Las vírgenes escogidas, o |
Santiago
Santiago, es el santo patrón de España, y está imagen aparece
en muchas iglesias en el Cuzco. Aunque en este retrato Santiago gana una batalla
contra los moros, una leyenda Peruana cuenta que él tuvo un papel importante
en la destrucción de la rebelión Inca Manco II en 1535. Supuestamente,
justo en el momento cuando los rebeldes iban a conquistar a las fuerzas españolas,
Santiago se apareció en su caballo blanco y aseguró la victoria
para España. Por está leyenda Santiago se relaciona con la victoria
española y se hizo un símbolo de poder. Otra interpretación
explica que la gente indígena se sintió atraída a la figura
de Santiago porque le relacionaban con el dios de los relámpagos, Illapa.
Garcilaso de la Vega ecribió que durante la batalla, la espada de Santiago,
"parecía relámpago según el resplandor que echaba
de si." (Museo de Osma 64) Guamán Poma de Ayala explica en su texto
que cuando los indígenas vieron caer un rayo durante la batalla, pensaron
que Illapa había regesado. En los dos casos, Santiago representaba una
figura de gran poder a quien los indigenas tuvieron mucho miedo y mucha reverencia.
Es interesante notar que existen versiones de este retrato en que los moros
han sido remplazados por Incas.
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La Virgen de Cocharcas
Está Virgen aparece en muchas pinturas y es la patrona del pueblo de Cocharcas. Según algunos historiadores del arte, el pueblo la adoptó después de saber que una virgen en Bolivia llamada la Virgen de la Candelaria de Copacabana, estaba concediendo milagros. El pueblo le cambió el nombre a Virgen a Cocharcas y la hizo suya. Las autoridades españolas denunciaron la devoción a está Virgen. En está pintura, la Virgen parece una reina con un cuerpo en la forma y del tamaño de una montaña. Puede ser, que sea una forma de demonstrar la enormidad del poder y magnificiencia de la Virgen. Es interesante que ella está rodeada de un paisaje Andino. Una interpretación dice que la pintura se enfoca en las procesiónes que ocurrían para la virgen y que incluían a personas de toda clase social. Otras interpretaciones dicen que el tema de la pintura es los milagros que concedía la Virgen. En este cuadro se puede observar algo de la vida cotidiana de varios grupos sociales en los Andes. Por ejemplo, se ve en la parte derecha inferior un hombre de orígenes africanos tomando alguna bebida al frente de lo que parece ser una procesión. En diferentes versiones de esta pintura se pueden reconocer a diferentes grupo indigenas, esclavos, curas, epañoles y diablos.
Procesión de Corpus Cristi
Está pintura es un ejemplo de una representación de la procesión
de Corpus Cristi. Corpus Cristi era la fiesta religiosa más importante
del año en el Cuzco. El festival representaba una opotunidad para que
el público en general participara en la religión Católica.
Guamal Poma escribe sobre unas procesiónes al dios de la luna durante
el reino de los Inca. La ciudad entera salía de sus hogares y seguía
al representante de su parroquia, y del gobierno cívico por las calles
del Cuzco hasta la Catedral. En este óleo se ve al cacique de la parroquia
de San Cristóbal, don Carlos Huayna Cápac Inka vestido en un traje
especial para el festival: tiene un tocado y una túnica con tukapu. También
se observa a los miembros de la elite cuzqueña mirando la procesión
por sus ventanas.
Huida a Egipto
Está pintura tiene un tema común de la escuela Cuzqueña.
Este tema también fue pintado por varios artistas en Europa. El tema
es uno muy común en la escuela de Sevilla. En este caso se encuentra
algunos aspectos que muestra las influencias andinas. Por ejemplo, la virgen
lleva un gorro típico de los Andes. El niño Jesús está
envuelto en una tela como una criatura a ymará. Característico
de la influencia Aymara es la banda de colores colocuado alrededor del niño
Jesús. El cuadro es un ejemplo de la manera como los habitates de los
Andes adoptaron temas Europeos y los cambiaron para hacerlos propios de ellos.
Detrás de la familia sagarada se observa unos campesinos que puede ser
algo característico de la vida cotidiana en el virreinato del Perú.