CHILE

A diferencia de lo que sucedió en el Perú y en México, la colonización de Chile fue un proceso que duró mucho tiempo, debido a las continuas guerras entre conquistadores españoles e indígenas de la zona.
Dos preguntas que surgen al revisar la historia de Chile son: ¿por qué tuvieron los españoles tanta dificultad para doblegar a los indios mapuches o a los araucanos? y ¿por qué tardó tanto en este territorio el desarrollo de la cultura mestiza?
Para responder a la primera interrogante debemos retroceder al momento anterior a la llegada de los españoles, y ahí veremos que los indios mapuches y araucanos que estaban establecidos al sur del Imperio de los Incas se caracterizaban por su condición bélica. El Inca Garcilaso de la Vega nos dice en relación a las guerras que hubo entre los Incas y los naturales del sur:


El segundo y tercer día pelearon con la misma crueldad y pertinacia, los unos por la libertad y los otros por la honra. (...) Al fin de ellos se retiraron a sus distritos, temiendo cada una de las partes no hubiese enviado el enemigo por socorro a los suyos, avisándoles de lo que pasaba, para que se lo diesen con brevedad. (465)

El Inca Garcilaso hace referencia en este pasaje a la crueldad, característica de las guerras entre Incas e indígenas del sur. Más adelante Garcilaso dice:

El Inca les envió a mandar que no conquistasen más nuevas tierras sino que atendiesen con mucho cuidado en cultivar y beneficiar las que habían ganado, procurando siempre el regalo y provecho de los vasallos para que, viendo los comarcanos cuán mejorados estaban en todo con el señorío de los Incas, se redujesen también ellos a su imperio como lo habían hecho otras naciones. (466)

Este pasaje es significativo, porque nos demuestra la organización superior por parte de los incas, los cuales tienen un plan diseñado con respecto a sus conquistas. Vemos entonces que mientras los incas presentan una organización política, social, económica y religiosa poderosa, los grupos del sur no cuentan con esta organización, sino que más bien son grupos reducidos que luchan no sólo por su libertad, sino también para sobrevivir.
Como hemos visto, los españoles no serán los primeros en querer asimilar a estos grupos, sino que previamente a su llegada ya estas sociedades indígenas han pasado por un proceso similar.
Los grupos indígenas del sur, principalmente los mapuches y los araucanos, son vistos como bárbaros, hostiles, ateos, y sigue una lista larga de características negativas que ha contribuido a crear una "leyenda negra" de Chile debido a las constantes luchas que se dieron en ese territorio y que fueron destruyéndolo paulatinamente. Los fuertes temblores que sacudieron esa zona del sur también aportaron a esta destrucción. Esta leyenda se inicia cuando Diego de Almagro es enviado por Francisco Pizarro a conquistar este territorio, lo que poco después genera la discordia entre ambos conquistadores. Dice Garcilaso:

El primer español que descubrió a Chile fue don Diego de Almagro. Pero no hizo más que darle vista y volverse al Perú, con innumerables trabajos que a ida y vuelta pasó. La cual jornada fue causa de la general rebelión de los indios del Perú y de la discordia que entre los dos gobernadores hubo y de las guerras civiles que tuvieron. (466)

Se trata de un fracaso. Diego de Almagro no está satisfecho con la parte que le ha tocado en la repartición y por ello desprecia la tierra que había de colonizar.
Este es un factor importante que hace demorar el proceso de conquista y colonización en Chile.
Tuvieron que pasar algunos años para que Pedro de Valdivia fundara la primera ciudad que fue Santiago. Como él mismo dice en su carta de relación al Emperador Carlos V del 4 de septiembre de 1545:

Por el mes de abril del año de '539 me dio el Marqués la provisión y llegué a este valle de Mapocho por el fin del de '540. Luego procuré de venir a hablar con los caciques de la tierra, y con la diligencia que puse en corrérsela, creyendo éramos cantidad de cristianos, vinieron los más de paz y nos sirvieron cinco o seis meses bien, y esto hicieron por no perder sus comidas, que las tenían en el campo, y en este tiempo nos hicieron nuestras casas de madera y paja en la traza que les di, en un sitio donde fundé esta cibdad de Sanctiago del Nuevo Estremo, en nombre de vuestra Majestad, en este dicho valle, como llegué a los 24 de hebrero de 1541. (27 - 28)

Sin embargo, a pesar de fundar la ciudad, "formando Cabildo, Justicia e Regimiento", el proceso de conquista no será una empresa fácil para Pedro de Valdivia. A lo largo de sus cartas de relación, Valdivia expresa su profundo pesar, debido al carácter belicoso de los indios de esta región. Así nos lo hace saber en la carta que escribe "A sus Apoderados en la Corte", fechada en Santiago el 15 de octubre de 1550:

Informar así mismo cómo, después de nos haber servido los naturales cinco meses e dado la obediencia a su Majestad, se me rebelaron, quemando el un bergantín que había fecho hacer con harto trabajo (...) vinieron hasta ocho mil indios de todos los valles atrás e dieron en la cibdad y quemáronla toda sin dejar un palo enhiesto en ella. (88)

Este hecho no frena a Valdivia, sino que reconstruye la ciudad y funda otras ciudades como La Serena, Concepción, Valdivia. Pero este hecho alimenta el ímpetu de los araucanos, quienes se rebelan constantemente hasta acabar con la vida del conquistador, e incluso la guerras continúan y se prolongan varios años. Sobre las rebeliones de los araucos documenta Garcilaso:

Cercaron la ciudad de Osorno (...) En uno de los cercos que ha tenido esta ciudad quebraron las imágenes de nuestro Señor y nuestra Señora y de los santos, con infinita paciencia de Dios por su invencible clemencia, pues no faltó poder para castigo sino sobró bondad para tolerarlo y sufrirlo. (477)

Sin duda las dificultades que tuvieron los españoles para establecerse en la zona de Chile se deben a la condición bélica de los indios araucanos y mapuches quienes mediante la guerra retrasaron el proceso de colonización. Esta afirmación nos lleva a la segunda cuestión que se planteó al inicio.
Pintura colonial en Chile

Si partimos del hecho que estos enfrentamientos entre indígenas y españoles retrasaron el proceso de colonización -Pedro de Valdivia indica en su carta de relación que debe reedificar la ciudad luego de que los indios acaban con ella- podemos afirmar que mientras en los otros puntos de colonización española, como el Virreinato del Perú, por ejemplo, ya se ha establecido un sistema de control europeizante, en Chile todavía se está combatiendo contra los indígenas y no se han impuesto estas leyes. Incluso podemos afirmar que se trata de una lucha en la que la ley universal es acabar con el enemigo.
Este hecho nos lleva a pensar que así como se retrasó el proceso de colonización, asimismo la cultura occidental va a tardar en llegar a esta zona del sur.
Definitivamente el proceso de colonización se da en los diferentes focos de una manera similar, y por esa razón la religión va a cumplir un papel preponderante en el proceso de culturización del indígena chileno. Así como la pintura cumplió una función didáctica y evangelizadora en ciudades como Quito, Lima, Cuzco o Potosí, este arte llegó, aunque tardíamente, a la ciudad de Santiago, para continuar con esta misión.
Es así como llegan las primeras pinturas, que se tratan de representaciones religiosas de pintores extranjeros, principalmente de España, Italia y Flandes. En Santiago existe un gusto especial por la escuela sevillana, y uno de los cuadros que llegó a esta ciudad fue "San Buenaventura", de Francisco de Zurbarán.

 

Con respecto a la influencia italiana, llegó a Chile la pintura de Angelino Medoro, quien junto a Bernardo Bitti y Mateo Pérez de Alessio se habían establecido en Lima y luego recorrido las ciudades coloniales más importantes llevando su estilo manierista. Se ha conservado en el Monasterio de Las Clarisas de Puente Alto la pintura de Medoro "La Virgen con el Niño, San Francisco y Santa Clara".


 

Si bien es cierto no se puede hablar de una escuela pictórica en Chile, las pinturas llegaron a esta región desde los focos pictóricos coloniales, como fueron Cuzco o Charcas. Como ya hemos expuesto anteriormente, puede deberse al hecho de la demora en el proceso de la colonización lo que impidió el desarrollo de una escuela de arte colonial en Chile en donde se mezclara la técnica europea con la indígena como sucedió en Cuzco, por ejemplo. Por esta razón, aparecerá tardíamente la obra de José Gil de Castro quien, aunque peruano, se estableció en Chile. A pesar de ser posterior, podemos apreciar en su pintura una herencia de los modelos europeos, en especial cuando se trata de pintar imágenes de santos. Es relevante recalcar que este autor se caracteriza por pintar retratos.



Estas dos pinturas, por ejemplo, son dos imágenes diferentes de la Virgen de la Merced. Es interesante notar que durante la colonia, la iglesia que cuenta con mayor aceptación entre los indígenas testadores de Santiago, según un estudio hecho por Julio Retamal Ávila, es la de Nuestra Señora de la Merced, seguida por la Iglesia de San Francisco, la de Santo Domingo, la Catedral y San Agustín.

(RC)
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